El tema del dinero y la iglesia, siempre va a generar controversia. Para muchos, el dar el diez porciento de sus ingresos a la iglesia les genera duda y desconfianza. De ahí parte la pregunta de hoy.
Lo primero a dejar claro con éste tema, es que Dios no necesita nuestro dinero. El va por nuestro corazón.
A JC le interesa que nuestra actitud hacia el sea de reconocerlo en todos los aspectos de nuestra vida, incluyendo el área económica. Entonces al otorgarle un porcentaje del dinero que acumulamos, le estamos entregando el primer lugar en nuestras vidas, por que reconocemos que todo es de El y para El.
El sabe que esta relación es difícil. Por eso hay pasajes en los que el nos invita a probarlo en el tema de los diezmos. Incluso hay un pasaje en el que Pablo nos recuerda que este tema es una batalla en el corazón, hablando del amor hacia el dinero.
Es un choque de ideas en la que podemos reflejar el amor que tenemos por JC sobre todas las cosas. Dios me pide algo porque se interesa en que mi corazón esté bien.



Yo creo que este tema es bien delicado, y no es hasta que la persona da alegremente a Dios y de corazón que logrará quitarse el miedo y la duda, porque? porque verá las bendiciones de Dios en su vida que fueron provocadas por haberle dado al Señor lo que es del Señor! La mejor manera de probar esto es poniendo a prueba al Señor, uno de los versículos que mencionaron fue Malaquías 3:10 Pruébenme en esto dice el Señor Todopoderoso, y vean si no abro las compuertas del cielo y derramo sobre ustedes bendición hasta que sobreabunde.
Creo que al dar el diez por ciento y las ofrendas es una decisión sabia. Siendo el dinero uno de los mayores competidores por el corazón del hombre, el Él decidió enseñarnos a manejar el dinero y saber que todo lo que tenemos proviene de Él. Es un acto de fe. Para nuestra mente es una lucha manejarse con tan poco dinero, pero es allí donde nuestra fe es puesta aprueba.
También se pone a prueba donde esta el deseo de nuestro corazón así como lo diligentes y responsables administradores que podemos ser con lo que Él nos da. A veces no es tan complicado como parece; es cuestión de encontrar la sabiduría que hay en el dar.