“Ustedes, mis hermanos, han sido llamados para ser libres; pero no se valgan de esa libertad para dar rienda suelta a sus pasiones. Más bien, sírvanse unos a otros con amor”. Gálatas 5:13 (NVI)
Una de mis películas favoritas comienza con un hombre que acaba de salir de la prisión. Se me ocurre que esta persona recién salida de la prisión tiene una elección que hacer: “¿Qué voy a hacer con mi libertad? ¿Voy a seguir viviendo mi vida de la misma manera que me llevó a estar en prisión, o iré en una dirección diferente?”
Lo mismo sucede con nuestra libertad espiritual. Por nuestro pecado, no somos dignos ni de llegar al cielo. Pero Cristo ha pagado nuestra sentencia y nos ha liberado del pecado y de la muerte. Nosotros también enfrentamos una elección: ¿Qué haré con mi libertad? ¿Seguiré haciendo las cosas que me hacen no digno de pasar la eternidad con Dios, como servirme a mí mismo y buscar mis propios intereses? ¿O iré en una dirección diferente y serviré a otros del mismo modo en que Cristo me sirvió?
Una cosa es segura: es mucho más fácil buscar nuestros propios intereses que los intereses de otros. Sin embargo, al servir a otros crecerás en tu relación con Dios y con las personas a quienes estás sirviendo. Mientras realizas este devocionario diario, desafíate a servir a otros, uniéndote a un equipo ministerial. Descubrirás que cuando sirves a otros por amor a Cristo, ya sea en tu escuela, tu casa, tu iglesia, o tu comunidad; entenderás más cómo Cristo te ha servido, y tu fe se fortalecerá.



Últimos Comentarios
RSS