Archivo Dario de 6 Octubre 2006

Sirvamos Sacrificialmente (Dìa 34)

“En esto conocemos lo que es el amor: en que Jesucristo entregó su vida por nosotros. Así también nosotros debemos entregar la vida por nuestros hermanos” . 1 Juan 3:16 (NVI)

Jesús realizó el sacrificio final para demostrar su amor por el mundo. “Sacrificio” significa entregar la posesión y el control, para servir a otros. El verdadero servicio es algo raro en nuestro mundo y en la comunidad cristiana, porque involucra un sacrificio personal.

El mundo dice: “Si deseas algo, tienes que ganarlo; una vez que es tuyo, tienes todo el derecho de guardarlo”. La Biblia nos enseña que todo pertenece a Dios. El sacrificio es la decisión deliberada de entregar el control y la posesión, para ayudar a mi prójimo y glorificar a Dios. Cuando hacemos un sacrificio, nos acercamos a Dios y seguimos su ejemplo. Soltar algo que “legítimamente poseemos” es reconocer a Dios como nuestra prioridad más importante.

Puesto que has sido llamado a hacer el sacrificio mayor, también debes hacer sacrificios pequeños en el camino. Estos podrían venir en forma de dinero, tiempo, posesiones, reputación, o estatus. No sé lo que Dios te llamará a sacrificar, pero puedo prometerte que será difícil, porque será algo personal. Lo sabrás porque todo lo que está evitando que ayudes a otros es lo que debe ser sacrificado. Por ejemplo, si tu reputación popular en tu escuela te impide alcanzar a otros, puedes estar seguro que Dios te humillará y suavizará tu corazón para que le sigas genuinamente. Cualquier barrera que enfrentes en tu caminar de fe llegará a ser un claro indicador de lo que Dios pide de ti. ¿Qué te detiene?