Archivo Dario de 7 Octubre 2006

Cooperar Sirviendo Juntos (Dìa 35)

“Somos compañeros de trabajo al servicio de Dios…”  1 Corintios 3:9a (DHH)

El tema de 1 Corintios, capítulo 3, es que la iglesia entera necesita trabajar unida para alcanzar una meta común: que las personas conozcan a Cristo. Las distracciones que impiden alcanzar esa meta son influencias mundanas que alejan su atención del propósito. Los celos y los desacuerdos, por ejemplo, pueden plantar una semilla de ira y divisiones en tu corazón.

El diseño de Dios para la iglesia es que sus miembros usen todos los dones únicos que él les ha dado. Cuando la iglesia usa diligentemente sus dones, muchas vidas pueden ser transformadas porque el ministerio está sucediendo del modo en que Dios lo planeó. Ya que cada persona tiene dones únicos, cuando todos participan, el ministerio puede crecer.

Cuando los miembros de la iglesia eligen no cooperar, el ministerio no puede funcionar adecuadamente. Los egos dañados o la pereza debilitadora pueden causar que un ministerio decaiga. Cuando un ministerio pierde su ímpetu, otros también comienzan a desanimarse y a hundirse.

Sin embargo, ya que has recibido un increíble regalo a través de la salvación y los dones espirituales, es necesario que cooperes con tu ministerio (inclusive cuando no es divertido o no se hace a tu manera), para que otros que no conocen a Cristo puedan también encontrar salvación. Al final, nada más importa. Cuando la vida termine, todos nos quedaremos con una pregunta: “¿Eres salvo?” Cada vez que cooperas con tu ministerio y ayudas a otros a que contesten sí a esa pregunta, estás ayudando a la gente a lograr su meta final.