Archivo Dario de 2 Noviembre 2006

Jesús es Ungido para el Entierro

1Seis días antes de la Pascua llegó Jesús a Betania, donde vivía Lázaro, a quien Jesús había resucitado.
2Allí se dio una cena en honor de Jesús. Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban a la mesa con él.
3María tomó entonces como medio litro de nardo puro, que era un perfume muy caro, y lo derramó sobre los pies de Jesús, secándoselos luego con sus cabellos. Y la casa se llenó de la fragancia del perfume.
4Judas Iscariote, que era uno de sus discípulos y que más tarde lo traicionaría, objetó:
5–¿Por qué no se vendió este perfume, que vale muchísimo dinero,* para dárselo a los pobres?
6Dijo esto, no porque se interesara por los pobres sino porque era un ladrón y, como tenía a su cargo la bolsa del dinero, acostumbraba robarse lo que echaban en ella.
7–Déjala en paz –respondió Jesús–. Ella ha estado guardando este perfume para el día de mi sepultura.*
8A los pobres siempre los tendrán con ustedes, pero a mí no siempre me tendrán.
9Mientras tanto, muchos de los judíos se enteraron de que Jesús estaba allí, y fueron a ver no sólo a Jesús sino también a Lázaro, a quien Jesús había resucitado.
10Entonces los jefes de los sacerdotes resolvieron matar también a Lázaro,
11pues por su causa muchos se apartaban de los judíos y creían en Jesús.
Juan 12:1-11 (Nueva Versión Internacional)
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Textos relacionados: Salmos 16:9-11; Mateo 26:6-13; Marcos 14:3-9; Lucas 7:36-50; Juan 11