Archivo Mensual de Noviembre, 2006

La Parábola del Viñedo

9Pasó luego a contarle a la gente esta parábola: –Un hombre plantó un viñedo, se lo arrendó a unos labradores y se fue de viaje por largo tiempo.
10Llegada la cosecha, mandó un siervo a los labradores para que le dieran parte de la cosecha. Pero los labradores lo golpearon y lo despidieron con las manos vacías.
11Les envió otro siervo, pero también a éste lo golpearon, lo humillaron y lo despidieron con las manos vacías.
12Entonces envió un tercero, pero aun a éste lo hirieron y lo expulsaron.
13″Entonces pensó el dueño del viñedo: ‘¿Qué voy a hacer? Enviaré a mi hijo amado; seguro que a él sí lo respetarán.’
14Pero cuando lo vieron los labradores, trataron el asunto. ‘Éste es el heredero –dijeron–. Matémoslo, y la herencia será nuestra.’
15Así que lo arrojaron fuera del viñedo y lo mataron. “¿Qué les hará el dueño?
16Volverá, acabará con esos labradores y dará el viñedo a otros. Al oír esto, la gente exclamó: –¡Dios no lo quiera!
17Mirándolos fijamente, Jesús les dijo: –Entonces, ¿qué significa esto que está escrito: “‘La piedra que desecharon los constructores ha llegado a ser piedra angular’?*
18Todo el que caiga sobre esa piedra quedará despedazado, y si ella cae sobre alguien, lo hará polvo.
Lucas 20:9-18 (Nueva Versión Internacional)
Copyright © 1999 by International Bible Society.

Textos relacionados: Salmos 118; Mateo 21:33-46; Marcos 12:1-12

La Entrada Triunfal

29Cuando se acercó a Betfagé y a Betania, junto al monte llamado de los Olivos, envió a dos de sus discípulos con este encargo:
30″Vayan a la aldea que está enfrente y, al entrar en ella, encontrarán atado a un burrito en el que nadie se ha montado. Desátenlo y tráiganlo acá.
31Y si alguien les pregunta: ‘¿Por qué lo desatan?
32Fueron y lo encontraron tal como él les había dicho.
33Cuando estaban desatando el burrito, los dueños les preguntaron: –¿Por qué desatan el burrito?
34–El Señor lo necesita –contestaron.
35Se lo llevaron, pues, a Jesús. Luego pusieron sus mantos encima del burrito y ayudaron a Jesús a montarse.
36A medida que avanzaba, la gente tendía sus mantos sobre el camino.
37Al acercarse él a la bajada del monte de los Olivos, todos los discípulos se entusiasmaron y comenzaron a alabar a Dios por tantos milagros que habían visto. Gritaban:
38–¡Bendito el Rey que viene en el nombre del Señor!* –¡Paz en el cielo y gloria en las alturas!
39Algunos de los fariseos que estaban entre la gente le reclamaron a Jesús: –¡Maestro, reprende a tus discípulos!
40Pero él respondió: –Les aseguro que si ellos se callan, gritarán las piedras.
Lucas 19:29-40 (Nueva Versión Internacional)
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Textos relacionados: Salmos 118; Mateo 21:1-9; Marcos 11:1-10; Juan 12:12-19

Jesús es Ungido para el Entierro

1Seis días antes de la Pascua llegó Jesús a Betania, donde vivía Lázaro, a quien Jesús había resucitado.
2Allí se dio una cena en honor de Jesús. Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban a la mesa con él.
3María tomó entonces como medio litro de nardo puro, que era un perfume muy caro, y lo derramó sobre los pies de Jesús, secándoselos luego con sus cabellos. Y la casa se llenó de la fragancia del perfume.
4Judas Iscariote, que era uno de sus discípulos y que más tarde lo traicionaría, objetó:
5–¿Por qué no se vendió este perfume, que vale muchísimo dinero,* para dárselo a los pobres?
6Dijo esto, no porque se interesara por los pobres sino porque era un ladrón y, como tenía a su cargo la bolsa del dinero, acostumbraba robarse lo que echaban en ella.
7–Déjala en paz –respondió Jesús–. Ella ha estado guardando este perfume para el día de mi sepultura.*
8A los pobres siempre los tendrán con ustedes, pero a mí no siempre me tendrán.
9Mientras tanto, muchos de los judíos se enteraron de que Jesús estaba allí, y fueron a ver no sólo a Jesús sino también a Lázaro, a quien Jesús había resucitado.
10Entonces los jefes de los sacerdotes resolvieron matar también a Lázaro,
11pues por su causa muchos se apartaban de los judíos y creían en Jesús.
Juan 12:1-11 (Nueva Versión Internacional)
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Textos relacionados: Salmos 16:9-11; Mateo 26:6-13; Marcos 14:3-9; Lucas 7:36-50; Juan 11

Jesús visita un Pecador

1Jesús llegó a Jericó y comenzó a cruzar la ciudad.
2Resulta que había allí un hombre llamado Zaqueo, jefe de los recaudadores de impuestos, que era muy rico.
3Estaba tratando de ver quién era Jesús, pero la multitud se lo impedía, pues era de baja estatura.
4Por eso se adelantó corriendo y se subió a un árbol para poder verlo, ya que Jesús iba a pasar por allí.
5Llegando al lugar, Jesús miró hacia arriba y le dijo: –Zaqueo, baja en seguida. Tengo que quedarme hoy en tu casa.
6Así que se apresuró a bajar y, muy contento, recibió a Jesús en su casa.
7Al ver esto, todos empezaron a murmurar: “Ha ido a hospedarse con un pecador.”
8Pero Zaqueo dijo resueltamente: –Mira, Señor: Ahora mismo voy a dar a los pobres la mitad de mis bienes, y si en algo he defraudado a alguien, le devolveré cuatro veces la cantidad que sea.
9–Hoy ha llegado la salvación a esta casa –le dijo Jesús–, ya que éste también es hijo de Abraham.
10Porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.
Lucas 19:1-10 (Nueva Versión Internacional)
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27Y así como está establecido que los seres humanos mueran una sola vez, y después venga el juicio,
28también Cristo fue ofrecido en sacrificio una sola vez para quitar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, ya no para cargar con pecado alguno, sino para traer salvación a quienes lo esperan.
Hebreos 9:27-28 (Nueva Versión Internacional)
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Textos relacionados: Ezequiel 34:7-16; Marcos 2:14-17; Lucas 7:36-47