Archivo Dario de 5 Enero 2007

Un lugar para la eternidad…

14 Y dijo Dios: «¡Que haya luces en el firmamento que separen el día de la noche; que sirvan como señales de las estaciones, de los días y de los años,

15 y que brillen en el firmamento para iluminar la tierra!» Y sucedió así.

16 Dios hizo los dos grandes astros: el astro mayor para gobernar el día, y el menor para gobernar la noche. También hizo las estrellas.

17 Dios colocó en el firmamento los astros para alumbrar la tierra.

18 Los hizo para gobernar el día y la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y Dios consideró que esto era bueno.

19 Y vino la noche, y llegó la mañana: ése fue el cuarto día.

Genesis 1:14-19

22 No vi ningún templo en la ciudad, porque el Señor Dios Todopoderoso y el Cordero son su templo.

23La ciudad no necesita ni sol ni luna que la alumbren, porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera.

24Las naciones caminarán a la luz de la ciudad, y los reyes de la tierra le entregarán sus espléndidas riquezas.*

25Sus puertas estarán abiertas todo el día, pues allí no habrá noche.

26Y llevarán a ella todas las riquezas* y el honor de las naciones.

27Nunca entrará en ella nada impuro, ni los idólatras ni los farsantes, sino sólo aquellos que tienen su nombre escrito en el libro de la vida, el libro del Cordero.

Apocalipsis 21:22-27
La palabra “cordero” se repite en la Biblia 138 veces y 93 de estas se refiere a Jesús. El cordero era el animal más utilizado para los sacrificios. Jesús recibio el nombre de Cordero porque con su muerte fue el ultimo y perfecto sacrificio. Esa muerte es la que te pavimenta el camino hacia el cielo para que tu y yo disfrutemos de una vida eterna con El. En ese lugar no necesitaremos ni la luz del sol ni de la luna, porque su gloria iluminará todo, usa tu imaginación y dale gracias por un momento por la vida eterna que tienes asegurada a través de Jesús.