Recuerden que EnHábito les tiene un regalo pendiente… La historia de hoy no me lo contaron ni me llego por correo. Iba con un muy buen amigo caminando por un parqueo, cuando nos encontramos un rollito de billetes tirados en el suelo. Lo contamos, lo volvimos a contar y luego lo contamos de nuevo, nos habíamos encontrado $220.
Imagínate, te encontrás esa cantidad, en un parqueo, qué hacés? Lo primero que pensé, en qué lo vamos a gastar… un iPod… no, de verdad, qué hacemos?, no podíamos ponernos a preguntarle a todos los que pasaran por ahí si no habían perdido $220.
Entonces decidimos esperar 15 minutos en el preciso lugar donde encontramos el dinero. No crean que estabamos convencidos de que hacer eso era lo mejor, pero bueno, esperamos. Llevábamos unos 5 minutos cuando mejor decidimos orar, dudando de nuestro buen criterio, y decirle a Dios que ibamos a esperar 10 minutos, que le dábamos ese tiempo para que aparecieran los dueños ó… ustedes ya saben que haríamos… nosotros todos buenos orando para pedirle sabiduría a Dios, pero le pusimos límite de tiempo, cómo le ibamos a dar la espalda a una bendición de Dios, podía ser maná del cielo que nos estaba mandando…
Exactamente habían pasado los 10 minutos cuando pasan caminando 2 hombres, 2 mujeres y un niño… un niño que lloraba… Ellos son…. Una sensación rara… fuimos, sin rodeos, a decirles que nosotros habíamos encontrado su dinero. Fue como que les hubieran dicho que se habían ganado la loteria. El niño lloraba aún más, entre comentario y comentario, ellos son cristianos… Dios envió ángeles, toda una plática llena de términos religiosos y lo que quieran, pero… el niño seguía llorando…
Podría amarrar esto a, como Dios tiene un propósito en todo, o como Dios cuida a sus hijos, o cualquier cosita trillada, que no estaría mal. Pero el impacto que todo este acontecimiento tuvo en la vida de ese niño. Esos $220 eran fruto de su trabajo, nos contaron que trabajo todo el verano para ganarse ese dinero para comprarse su iPod, y ahora el podía ver que Dios es fiel, que el Dios al que visita todos los domingos, es real. Yo no sé si el niño regreso a comprar su iPod, o si todavía lo quiera, voy a aclarar que EnHábito no va a regalar un iPod, lo sentimos, creemos que es más importante compartir ésta historia. Y es que a todos nos afectó positivamente lo que paso, pero lo que pudo hacer en la FE en Dios de ese niño… no tiene precio…



Últimos Comentarios
RSS