“Así que entre nosotros hay dependencia mutua; nos necesitamos unos a otros”. Romanos 12:5b (BAD)
¿Alguna vez has observado, o jugado en un evento deportivo en el que sucediera algo desastroso? Recuerdo haber asistido a un juego de fútbol profesional donde faltaron el defensa inicial y el central. Con ambos jugadores claves ausentes, perdieron el juego, 48 a 21. Claro, el resto del equipo jugó con ahínco, pero sin el talento específico de estos dos jugadores, el equipo sufrió.
Lo mismo sucede contigo. Como parte del “equipo” o familia de Dios, ¡tu importas! Lo que aportas al “campo” es único y necesario. Sin ti, seguramente algo faltaría y estaría incompleto.
¡Dios te ha dado dones de forma única! Si eres bueno sirviendo a otros, ¡entonces sirve! Si eres bueno enseñando, ¡entonces enseña! Si eres bueno dando, ¡entonces da! No es una pregunta sobre si tienes dones, sino sobre cómo los usas.
Comparte tu don con otros apreciando los dones de otros. Como parte del cuerpo de Cristo, ¡te necesitamos! No seas tímido, aunque puedas sentirte así. En lugar de eso, usa tus dones únicos para animar a un familiar, a un amigo, o inclusive a un completo extraño. Quien sabe. . . Podrías darte cuenta que eres un verdadero “jugador clave”.



Lo admito. Es tan necesario que compartamos tiempo con otras personas, el beneficio a la larga es mutuo porque los dones o talentos que uno tiene puede ser el complemento para otro. El apoyo de la amistad es algo invaluable. Ese es el objetivo de un GPS…que podamos exponenciar las capacidades no sólo nuestras sino la de nuestros hermanos. Haciendo cada uno su parte.
Somos seres relacionales… y de ahi parte el hecho de que tenemos algo que ofrecer para el bien de los demás. El hecho de escuchar a alguien, dar palabras de aliento, hacer algo bien para los demás demuestra que nos amamos y eso es un referente para las personas que tenemos algo diferente, algo… que nosotros sabemos que es el amor de Dios…