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Consejos: Llama a un ser querido

Suelo tratar de contactar a cualquier personas famosa o semi-famosa que se que tiene correo electrónico. Esta curiosa práctica ha rendido frutos en algunas ocasiones como en la sección de 10 Preguntas. ¿A dónde voy con todo eso? En cierta ocasión le envié un mensaje a un autor que prometía responder todos sus mensajes lo único que obtuve fue un mensaje con un video de YouTube.

  • Gracias por escribirme recibo demasiados mensajes hago lo posible por responderlos todos.
  • Si quieres hablar con mi asistente escríbele a asistente@correo.com
  • Si quieres invitarme a una conferencia escribe a eventos@correo.com
  • Quiero dejarte con un ultimo reto, toma el teléfono en este instante y llama a un ser querido como lo hiciste conmigo te aseguro que aunque sea por unos seguros harás feliz a esa persona y no te arrepentirás.

Ese consejo se quedo en mi mente y llame a mi abuela (luego de contarme de todo su día), me comunico a mi abuelo quien luego bromear un rato me volvió a comunicar con mi abuela y cuando estábamos por colgar me dice: “gracias por llamar fue bueno saber de ti, porque llevábamos días sin hablarnos”. No se necesita mucho, ni es gran ciencia saber que podemos sembrar una buena acción… porque a veces las mejores ideas son las más sencillas.

Consejos: por Miles Paludan

Como salvavidas de surfistas australiano, solía patrullar territorios peligrosos en busca de la señal internacional de ayuda… una mano levantada. Veinte años después como pastor de campus, aun busco por la mano levantada… aquellos que deciden entregar su vida a Jesús. Sin embargo, en lugar patrullar lugares peligros e incómodos como orfanatos, bares, hospitales o el lado malo de la ciudad, me encuentro seguro, cómodo en lugares como reuniones, grupos de amigos, cosas de la iglesia y blogs.

Cuando veo la vida de Jesús, generalmente suele encontrarse en lugares peligrosos, con personas que necesitan ayuda: casas de recolectores de impuestos, mercados con personas no religiosas y colonias de leprosos. Y tú… ¿eres como yo… únicamente aventurándome en un Starbucks y mi E-Mail?