Archivo de la Categoría 'Adoremos Juntos'

Alabemos a Dios Juntos (Dìa 40)

“Anímense unos a otros con salmos, himnos y canciones espirituales. Canten y alaben al Señor con el corazón…”

Alabar a Dios genuinamente es una expresión externa de su obra en tu vida. Efesios 5:18 (el versículo anterior) te ordena que seas lleno del Espíritu Santo. El versículo 19 muestra que tu acto de alabanza es el resultado directo de su presencia.

Como los versículos de éste capítulo nos dicen: cuando Dios llena toda tu vida, él brilla eliminando, no sólo tu propia oscuridad, sino también la que hay en las vidas de los que te rodean. La lectura de este capítulo revelará lo que Dios desea que evites en tu vida. Cuando te comprometes a vivir correctamente, evitas las trampas de este mundo. En este contexto, nuestra alabanza a Dios es una expresión de gratitud por salvarnos y por lo que nos ha ayudado a evitar.

Tu grupo pequeño tiene una deuda de alabanza con Dios por la increíble obra que él ha hecho en sus vidas. La forma en la que se animan y motivan unos a otros es un resultado directo de su influencia en sus vidas. Alabarle juntos es una respuesta natural de tu gratitud.

Muchas personas pueden leer esto e inquietarse: “¿Voy a tener que cantar en público?” Puedes estar tranquilo porque es posible alabar en diferentes formas. Dar gloria a Dios puede consistir en contarle a otros como él te ha ayudado. También puedes alabar a Dios cantando palabras de alabanza a él. También podemos alabarle por medio de la oración de gratitud. Sin embargo, tú eres quien elige cómo dar gracias a Dios. Si bien hacerlo juntos es un ministerio para Dios, también es un testimonio para otros que necesitan su ayuda.

Finalmente, nunca te niegues a alabar a Dios. Los corazones que han sido verdaderamente transformados por él no pueden más que fluir con gratitud. Si la suprimes, él no recibe la gloria que merece y tú comenzarás a quedarte con el crédito de todo lo que él ha hecho en tu vida.

Ofrenden Juntos (Dìa 39)

“El primer día de la semana, cada uno de ustedes aparte y guarde algún dinero conforme a sus ingresos”.  1 Corintios 16:2 (NVI)

Den sus ofrendas. ¿Qué es una ofrenda? Una ofrenda es un acto de adoración a Dios. Puede ser dinero, pertenencias, o talentos. En este caso, era dinero. El dinero del que Pablo está hablando en este versículo era una ofrenda levantada específicamente para ayudar a la iglesia en Jerusalén. Una función importante de la iglesia es ayudar a otros que están necesitados. La iglesia en Corinto estaba cumpliendo su deber haciendo esta colecta.

Cuando nos comprometemos a ofrendar desde una temprana edad, aprendemos a poner a Dios primero en nuestras vidas. Diezmar constituye un gran acto de sumisión a Dios, es decir, esto sucede tomamos el diez por ciento de todo lo que ganamos y lo damos a la iglesia y al ministerio. El diez por ciento de lo que la mayoría de los estudiantes ganan, no es mucho. Si ganas $100 a la semana, dar $10 no es muy doloroso. Inclusive puedes preguntarte si realmente haces una diferencia, dando esa contribución.

Sí, haces una diferencia, pero la diferencia no es tanto en la iglesia, sino en tu propia vida. Nuestra obediencia trae la bendición de Dios. Como dice Malaquías 3:10, “Traigan íntegro el diezmo para los fondos del templo, y así habrá alimento en mi casa. Pruébenme en esto, dice el Señor Todopoderoso, y vean si no abro las compuertas del cielo y derramo sobre ustedes bendición hasta que sobreabunde”.

Antes que te decepciones porque tus sueños más extravagantes no se volvieron realidad luego de que comenzaste a dar tus diezmos, reenfócate en las palabras “compuertas del cielo”. No esperes que las compuertas del mundo se abran y se derramen posesiones materiales sobre ti; espera que las compuertas del cielo se abran y se derrame la bendición de Dios. Para algunos, ésta puede ser una bendición financiera; para otros, puede ser dirección en la vida. Y la lista sigue… Sin embargo, en cada caso, las compuertas del cielo representan a Dios supliendo las necesidades específicas que te ayudarán a cumplir su misión en tu vida.

Juntos… ¿Por qué ofrendar juntos? ¿No se desanima Jesús por aquellas personas en el templo que hacen una gran muestra pública de sus ofrendas, para impresionar a los demás? (Ver Mateo 6:1-4). Sí. Sin embargo, tu grupo pequeño sería una gran motivación para otros, si calladamente trajeran sus recursos para suplir una necesidad que una persona sola no podría suplir, así como sucedió con la ofrenda que se pidió para la iglesia de Jerusalén. Dios estará complacido y otros serán ministrados cuando tu grupo se comprometa a suplir necesidades, como un acto de adoración a Dios.

Orar Juntos (Dìa 38)

“Todos, en un mismo espíritu, se dedicaban a la oración…”  Hechos 1:14 (NVI)

El temor y la incertidumbre deben haber llenado las mentes de las personas que se reunieron ese día para orar. Jesús, luego de resucitar y pasar varios días con ellos, había regresado al cielo. Luego, estas personas comenzaron a reunirse. ¿Qué sucedería en el futuro, quién reemplazaría a Judas, cómo continuarían lo que Jesús comenzó? Todos tenían serias razones para orar.

Afortunadamente para ellos, Jesús pasó tiempo con ellos enseñándoles cómo orar. Sabían que la oración era un acto de humildad ante Dios y que podían pedir persistentemente cualquier cosa en el nombre de Jesús, y sería hecho (Lucas 11:1-13 y 18:1-8). Nosotros nos beneficiamos con esa experiencia porque podemos leer todo lo que Jesús les enseñó.

Santiago 5:16 dice, “Confiésense unos a otros sus pecados, y oren unos por otros, para que sean sanados. La oración del justo es poderosa y eficaz”. No solamente obtenemos grandes consejos sobre la oración de parte de Lucas, sino que Santiago nos muestra los beneficios de la oración. Jesús también prometió, en Mateo 18:20, que donde dos o tres están reunidos para orar, él está allí entre ellos.

Dios no solamente desea comunicarse con nosotros, sino que además, como él usa personas que se ministran unas a otras, desea que nos unamos en oración. Incluso, él puede usarte para hacer un milagro en la vida de un amigo. Ya que fuimos diseñados para necesitar de otros, no es una sorpresa que Dios desee que los creyentes oremos en grupo.

Prepara tu Corazón Para la Adoración (Dìa 37)

“Pero Roboam actuó mal, porque no tuvo el firme propósito de buscar al Señor”.  2 Crónicas 12:14 (NVI)

Roboam tuvo problemas porque creyó que no necesitaba a Dios. El versículo 1 de este capítulo dice: “Pero cuando Roboam fue firmemente establecido y fuerte, él abandonó la ley del Señor…”. Eso es exactamente lo que sucede cuando hacemos un trato con Dios. Decimos: “Dios, si puedes ayudarme a salir de esta, te prometo que no volveré a hacerlo”. Cuando abusamos de la bondad de Dios en nuestras vidas, degradamos su gracia.

Sin embargo, cuando nos damos cuenta de nuestra verdadera dependencia de Dios, verdaderamente empezamos a adorar. La adoración no consiste en palabras que salen de nuestras bocas sino en una condición de nuestro corazón. Si de todo corazón creemos que estamos en control de nuestras vidas, nuestros corazones no están listos para la adoración. Es solamente cuando nos damos cuenta dónde estaríamos sin Dios, que podemos ser verdaderamente agradecidos y participar en la adoración a él.

Cuando Jesús enseñó las Bienaventuranzas, en Mateo 5, nos estaba diciendo que aquellos que necesitan a Dios son los que le buscan, lo encuentran, y reciben su bendición. Cuando creemos que no necesitamos a Dios, encontrarlo y adorarle ni siquiera nos interesa. Por esto, necesitamos hacer un esfuerzo genuino para darnos cuenta del rol que Dios juega en nuestras vidas. Cuando reconocemos nuestra dependencia de Dios y pasamos tiempo en adoración, estamos adorándole con corazones agradecidos, en lugar de completar una tarea más para completar una lista de cosas para hacer.

Adorar Juntos Cada Semana (Dìa 36)

“Tienen seis días para hacer su trabajo, pero el séptimo día de cada semana es santo porque me pertenece. No importa donde vivan, deben descansar y reunirse para adorar”.   Levítico 23:3 (CEV)

Los últimos días de este devocional estarán dedicados a hablar sobre lo que significa adorar a Dios. Fuimos creados para adorar a Dios juntos, como una comunidad unida por la fe en él, llena del Espíritu Santo. Se nos manda reunirnos regularmente para afirmar públicamente nuestra fe, descansar, y glorificar a Dios.

Para mí, eso es como si me mandaran a comer un rico helado. No tienen que decirme dos veces que lo haga. Es sorprendente que algunas personas no se dan cuenta que Dios está de nuestro lado. Dios nos diseñó para que descansemos regularmente. Cada día él nos diseñó para tomar un descanso de 6 a 8 horas para dormir. Así como dormir es importante en nuestras vidas, apartar un día para descansar y adorar a Dios es también importante para nuestra salud física y espiritual.

He escuchado la excusa de algunos cristianos para no asistir a la iglesia: “no necesito ir a la iglesia para ser cristiano”.  Aunque no necesita ir a la iglesia para ser cristiano, sí necesita ser parte de una iglesia para crecer espiritualmente. Dios no nos crea para ser cristianos huérfanos, sino que usa personas para ministrarnos. Por esto, es importante ser parte de una iglesia local donde podamos adorar juntos semanalmente.