“Y todo lo que hagan o digan, háganlo como representantes de Cristo.” Colosenses 3:17 (BAD)
Colosenses capítulo 3 contiene una excelente descripción de lo que hemos llegado a ser por medio del sacrificio de Jesús. En los versículos 1-17, leemos lo que se espera de las personas que eligen a Cristo, en lugar de los caminos del mundo. Tenemos que hacer morir las cosas pecaminosas y terrenales que solíamos realizar y vestirnos de misericordia compasiva, bondad, humildad, amabilidad, y paciencia. ¿No suena eso ideal?
Al final de este devocional, quizá todos estén emocionados y de acuerdo con la idea de sacar de una sola vez el pecado de sus vidas, para estar completamente separados para Dios. Has estado empapándote de la Palabra de Dios por 14 días y estás listo para conquistar las cosas que te desaniman. Con seguridad, estás viviendo lo que llamamos: una experiencia “en lo más alto de la montaña”.
Ahora llega la parte difícil. Como sugiere el título de esta sección, no tenemos que vivir solamente esta vida en la seguridad de nuestra iglesia o en la quietud de nuestra vida devocional. De alguna manera tenemos que vivir esta vida en el mundo real. Eso no solamente nos asusta, es algo imposible. Tenemos que ser representantes de Cristo en todo lo que hagamos y digamos.
Esto es lo que sé: basado en lo que has estudiado en este devocional, estás listo. También sé que muchas veces cometerás errores. Finalmente, y posiblemente lo más importante, también sé que Satanás te estará siguiendo para señalarte cada equivocación que cometas y tratará de desanimarte para que no seas un representante de Cristo.
Y las buenas noticias que sé son: aunque no seas capaz de ser un perfecto representante de Cristo, él aún te elige para usar tu vida. Él, inclusive te renovará diariamente para esa tarea si te comprometes a pasar tiempo con él. En el Antiguo Testamento leemos,
“Pero una cosa quiero tener presente y poner en ella mi esperanza: El amor del Señor no tiene fin, ni se han agotado sus bondades. Cada mañana se renuevan; ¡qué grande es su fidelidad! Y me digo: ¡El Señor lo es todo para mí; por eso en él confío!.” Lamentaciones 3:21-24 (BAD).
Estás listo. Permanece fiel a tu compromiso. Permanece conectado a tu grupo pequeño. Finalmente, sigue dando el primer lugar a Dios en tu vida. Con todas estas prioridades en tu vida, ser un embajador de Cristo será más un acto natural de tu carácter, que el requisito espantoso de una fe inestable.



Últimos Comentarios
RSS