Archivo de la Categoría 'Alcancemos a los no Creyentes'

Lleguemos a Todo Lugar (Dìa 14)

“Y todo lo que hagan o digan, háganlo como representantes de Cristo.”  Colosenses 3:17 (BAD)

Colosenses capítulo 3 contiene una excelente descripción de lo que hemos llegado a ser por medio del sacrificio de Jesús. En los versículos 1-17, leemos lo que se espera de las personas que eligen a Cristo, en lugar de los caminos del mundo. Tenemos que hacer morir las cosas pecaminosas y terrenales que solíamos realizar y vestirnos de misericordia compasiva, bondad, humildad, amabilidad, y paciencia. ¿No suena eso ideal?

Al final de este devocional, quizá todos estén emocionados y de acuerdo con la idea de sacar de una sola vez el pecado de sus vidas, para estar completamente separados para Dios. Has estado empapándote de la Palabra de Dios por 14 días y estás listo para conquistar las cosas que te desaniman. Con seguridad, estás viviendo lo que llamamos: una experiencia “en lo más alto de la montaña”.

Ahora llega la parte difícil. Como sugiere el título de esta sección, no tenemos que vivir solamente esta vida en la seguridad de nuestra iglesia o en la quietud de nuestra vida devocional. De alguna manera tenemos que vivir esta vida en el mundo real. Eso no solamente nos asusta, es algo imposible. Tenemos que ser representantes de Cristo en todo lo que hagamos y digamos.

Esto es lo que sé:  basado en lo que has estudiado en este devocional, estás listo. También sé que muchas veces cometerás errores. Finalmente, y posiblemente lo más importante, también sé que Satanás te estará siguiendo para señalarte cada equivocación que cometas y tratará de desanimarte para que no seas un representante de Cristo.

Y las buenas noticias que sé son:  aunque no seas capaz de ser un perfecto representante de Cristo, él aún te elige para usar tu vida. Él, inclusive te renovará diariamente para esa tarea si te comprometes a pasar tiempo con él. En el Antiguo Testamento leemos,

“Pero una cosa quiero tener presente y poner en ella mi esperanza: El amor del Señor no tiene fin, ni se han agotado sus bondades. Cada mañana se renuevan; ¡qué grande es su fidelidad! Y me digo: ¡El Señor lo es todo para mí; por eso en él confío!.” Lamentaciones 3:21-24 (BAD).

Estás listo. Permanece fiel a tu compromiso. Permanece conectado a tu grupo pequeño. Finalmente, sigue dando el primer lugar a Dios en tu vida. Con todas estas prioridades en tu vida, ser un embajador de Cristo será más un acto natural de tu carácter, que el requisito espantoso de una fe inestable.

Trabajemos Juntos (Dìa 13)

“…ustedes se mantienen firmemente unidos en la sublime tarea de proclamar las Buenas Nuevas”. Filipenses 1:27b (BAD)

Si alguna vez has luchado con el temor de testificar a otros de Cristo, no estás solo. Eso le pasa a muchos. No es que no quieren que otros conozcan a Cristo; simplemente temen ser rechazados.

Tengo buenas noticias… el evangelismo en grupo no es solamente más poderoso que cuando lo haces solo, sino que también es más divertido y efectivo. Cuando tratas de hablar de Cristo tú solo, tiendes a sentirte como que estás solo contra el mundo. Sin embargo, cuando dejas que Cristo (y la vida de tu iglesia) participe en tu vida cotidiana y en tus amistades, las personas van a querer saber más.

Tengo más buenas noticias… una persona no necesita convertirse a Cristo como consecuencia de sola conversación. Y aunque esto te sorprenda, no tienes que culparte si eso no sucede. Las Buenas Nuevas de Cristo se comunican en el contexto de las relaciones. Cuando tu relación con un no creyente crece, su receptividad al evangelio crecerá también.

La mala noticia es que tu oportunidad de hablar de Cristo termina cuando tú vida se termina. Una vez que mueras y vayas al cielo, estarás en presencia de personas que ya han aceptado a Cristo. Tu oportunidad para hablar sobre tu fe se habrá ido para siempre.

Estas son algunas ideas de pequeños pasos que tu grupo puede realizar para hacer que otros conozcan a Cristo:

  1. Revela que eres un cristiano
  2. Invita a otros a ir a la iglesia
  3. Pregunta si puedes compartir tu testimonio
  4. Cuenta cómo y por qué eres cristiano
  5. Ayuda a que tus amigos acepten a Cristo

Alcancemos Ayudando Prácticamente (Dìa 12)

“Hijitos míos, que nuestro amor no sea sólo de palabra; amemos de veras y demostrémoslo con hechos”. 1 Juan 3:18 (BAD)

Criarme en una casa con tres chicas fue como vivir en un grandioso campo de batalla. Sin embargo, nuestros padres nos obligaban a “fingir” que las luchas y heridas no existían. Nuestros amorosos padres nos hacían pedir disculpas y decir: “Te amo”. Quizá puedas imaginar cuan falsas fueron esas experiencias, (sin pasión, mirando al piso, todavía molestos); simplemente reprimíamos las emociones y decíamos: “Lo siento. Te amo”. Aquel “te amo” nunca fue sincero.

Ese mismo “te amo”, sin convicción, es el que la gente siente cuando los cristianos le dicen al mundo que están llenos de amor pero no lo demuestran con acciones cariñosas.

En el libro de Santiago hay una pregunta práctica: “Si un amigo nuestro necesita alimentos o ropa y le decimos: “Bueno, que te vaya bien; que comas mucho y no pases frío”, pero no le damos ropa ni comida, ¿de qué le sirven nuestras palabras?” (2:15-16) El reto para todos los cristianos es mostrar amor y no solamente hablar de ello. Es fácil hablar de amor, pero es difícil verdaderamente amar a otros.

Deseo desafiarte a probar tu amor a Dios, alcanzando a otros con un amor sincero y lleno de pasión. No es fácil, pero es el motivo que Dios honra.

Alcanza a Otros con Aceptación (Dìa 11)

“Así pues, acéptense los unos a los otros, como también Cristo los aceptó a ustedes…” Romanos 15:7 (NVI)

Dios desea que aceptes a otros, así como Jesús te aceptó.

Todos desean ser aceptados. Recuerda el tiempo de recreo en la escuela. Todos los niños esperaban ser elegidos para ser parte de algún grupo para jugar. Cada capitán de equipo tomaba su turno para elegir a sus jugadores. Recuerda el sentimiento que tenías cuando eras el último en ser elegido. ¡Era horrible!  El rechazo hiere.

Jesús aceptó “a los rechazados”, y se ganó una mala reputación con los líderes religiosos de sus días. Fue ridiculizado por ser amigo de pecadores. Nuestro Señor aceptó a los rechazados, los inmundos, los pobres y los “pecadores”.  Él creía que el reino de los cielos estaba disponible para todo el que se acercaba a él.

Debemos aceptar a otros porque Cristo aceptó a todos. Dios amó a  TODO EL MUNDO. Él envió a su Hijo para que todos pudieran recibir el regalo de la salvación.

Debemos aceptar a otros porque Cristo nos aceptó a nosotros. Cuando aceptamos a otros, estamos siguiendo el ejemplo de Cristo. Alcanzamos a otros como una expresión de lo que ya hemos experimentado. Es algo triste y peligroso que una comunidad Cristiana crea y actúe como si fueran un grupo exclusivo.

Seamos honestos: ninguno de nosotros tenía todo resuelto cuando encontró a Cristo (y todavía nos falta mucho). La Iglesia es una colección de perdedores, pecadores, fracasados, e insensatos. Pero hemos encontrado aceptación perfecta en Cristo lo cual es incondicional y eterno. Al interactuar con tu mundo hoy, considera cómo podrías demostrarle aceptación a alguna persona.

Alcanza a Otros con Hospitalidad (Dìa 10)

“Practiquen la hospitalidad entre ustedes sin quejarse”.  1 Pedro 4:9 (NVI)

Hospitalidad es más que cortesía: es un patrón establecido para nosotros por Dios. La hospitalidad implica ofrecer libremente tus recursos, creando un espacio que haga que otros se sientan cómodos y como “en casa”. La hospitalidad es mucho más que solamente ofrecer tu casa. Es usar tus posesiones para el beneficio de otros. Por esto la Biblia dice que seamos hospitalarios sin quejarnos. ¡Pero es tan difícil soltar lo nuestro!

La hospitalidad es una acción y una actitud… ofrecemos lo que tenemos sin quejas ni reproches, a fin de que otros se sientan cómodos.

¿Cómo desea Dios que seas hospitalario? Lo mejor que puedes hacer sería responder esto, y así seguir la dirección de Dios en tu vida. Aquí se mencionan unos cuantos ejemplos para hacerte pensar:

  • No “llames la atención” para que te sienten en primera fila. Procura sentarte atrás.
  • Cuida que tu grupo de amigos no se vuelva muy “exclusivista” y trate de excluir a otros.
  • Cuando vayas a la iglesia busca a personas que están solas, e inicia una conversación.
  • Considera ser menos sarcástico, especialmente con personas que no conoces muy bien. Sé más motivador.
  • Invita a otros a salir contigo y con tus amigos… llévalos a la iglesia.

La hospitalidad no tiene que ser complicada. Es algo tan sencillo como dar a las personas lo que necesitan de una forma que se sientan cómodas:

“Y quien dé siquiera un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños por tratarse de uno de mis discípulos, les aseguro que no perderá su recompensa”. (Mateo 10:40-42).

Alcance a Otros con Amistad (Dìa 9)

“Trabaja con armonía. No te afanes por conquistar sólo el favor de los importantes; alégrate en la compañía de la gente común. ¡Y no te hagas el que lo sabe todo!” Romanos 12:16 (CEV)

Todo el mundo juzga rápidamente. En el momento en que conocemos a una persona, le ponemos una etiqueta. “Perdedor”, “engreído”, “lento”, “intelectual”… quizá usarías diferentes palabras, pero siempre pones etiquetas. Algunas veces, somos etiquetados injustamente, pero usualmente, esto no nos impide seguir estereotipando a otros. En los primeros minutos que conocemos a alguno, lo etiquetamos, medimos, y evaluamos, para ver si valdría la pena que fuera nuestro amigo.

El estándar de Dios es diferente. No hay favoritismo. Somos llamados a ser amigos de todos. Hay una conexión interesante entre la humildad y la habilidad de alcanzar a otros por medio de la amistad. Las personas humildes no se dejan llevar por la apariencia ni buscan fama o estatus. Es fácil para ellos ser amigables porque no sienten que son mejores que otros. El orgullo se hace presente cuando queremos generar “amistades de calidad”, porque si llegamos a ser  amigos de la “persona equivocada”, otros podrían pensar menos de nosotros. La humildad permite que nos conectemos con otros y seamos sensibles a sus necesidades. Las personas humildes hacen de la necesidad de otros una prioridad, y es por eso que logran tener grandes amigos.

A nadie le gusta ser un extraño. ¿Cuál es la persona a la que normalmente ignoras? ¿Qué puedes hacer para ser más amigable? Cuando vayas a la iglesia este fin de semana, busca a las personas que no están involucradas en nada y haz la parte difícil: alcánzalos con tu amistad.

Alcanza Intencionalmente (Dìa 8)

“Compórtense sabiamente con los que creen en Cristo, aprovechando al máximo cada momento oportuno”. Colosenses 4:5 (NVI)

La impiedad, las bromas de doble sentido, la grosería, la falta de respeto, las borracheras, las relaciones sexuales prematrimoniales, y las películas pornográficas; ¿cuál de todas ellas habla de tu compromiso con Cristo? Me entristezco cuando veo las presentaciones de premios y las celebridades que viven completamente en oposición al plan de Dios, ufanándose del éxito que han tenido. Mi corazón se duele mucho más cuando en mi ministerio, veo a estudiantes haciendo lo mismo.

Si Cristo te ha cambiado, entonces cambia. Ya no eres esclavo de la forma de vivir de este mundo, sino que has sido transformado pera vivir libre del pecado. Cuando no permites que Dios cambie tu vida, y al mismo tiempo llevas el nombre de Cristo, no estás viviendo sabiamente frente a las personas que no son creyentes.

El devocional de hoy pretende, no tanto señalar, sino más bien efectuar una súplica emotiva para que le eches un vistazo a tu vida y ores como David:

“Muéstrame todo lo que hay en mí que te ofenda, y guíame por el camino de la vida eterna”. Salmo 139:24 (NLT).

Cuando aceptaste el perdón de Cristo, también te volviste un embajador de él. Buscarlo diariamente para evaluar tu vida te ayudará a actuar sabiamente en medio de quienes no son creyentes.

Actuar sabiamente es algo intencional. Lo que demandas como propio se desvanece para que Cristo pueda brillar a través de ti. Cuando las personas no son consideradas contigo, Cristo, quien mora en ti, te da gracia. Cuando tu enemigo está en necesidad, Cristo en ti, humildemente le da una mano. Cuando has tenido un mal día, Cristo en ti muestra auto control.

Cuando te comprometes a dejar que Dios cambie tu forma de actuar, descubres que tu testimonio mejora. Inclusive, si no dices una palabra sobre Dios, el fruto del Espíritu (ver Gálatas 5:22-23) será evidente y atractivo en tu vida. Otros verán la forma en que actúas y se acercarán para tener una relación con Cristo.