“Ayúdense unos a otros a llevar sus cargas, y así cumplirán la ley de Cristo”. Gálatas 6:2 (NVI)
¿Cuál es la “ley de Cristo”? Cuando los fariseos le preguntaron a Jesús cuál era el mandamiento más grande en la Ley de Moisés, él resumió toda la ley con esta declaración:
“Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, alma, fuerza y mente. Y ama a tu prójimo como a ti mismo” (Lucas 10:27). Él explicó que toda la ley y los profetas se basaban en estas dos cosas.
Si abres tu Biblia y lees el versículo 1 en Gálatas, capítulo 6, descubrirás que Pablo está retando a estas personas para que ayuden a otros que han caído en pecado. Me encanta esto porque Pablo reconoce que los cristianos pecan. A menudo nos sentimos muy incapaces de expresar nuestro dolor a otros y recibir la ayuda que necesitamos.
El servicio práctico requiere un espíritu humilde y la sana disposición de aceptar que todos nos equivocamos. Muchas veces los cristianos creen que tienen que tener soluciones preparadas como si fueran una máquina automática de bebidas. Sin embargo, eso no es siempre lo que se necesita. Lo que la gente necesita es que se interesen en ella. Verán más a Cristo a través de tus acciones que de tus palabras. Una persona que está luchando con un mal hábito, probablemente no se impresionará con todas las Escrituras que puedas usar para probar que necesita dejar ese mal hábito. Esta persona ya sabe que lo debe dejar. Lo que le ministrará será tu disposición para demostrar bondad y darle ánimo, a medida que avanza hacia la recuperación. Si les brindas esa clase de ayuda, las personas heridas podrán encontrar a Cristo sin necesidad de escuchar un sermón de tu parte.
Así es como obedecemos la ley de Cristo: amando a otros, no sólo con palabras, sino con un servicio práctico y real.
¿De qué formas puedes mostrar el amor de Cristo sirviendo a otros esta semana?



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