“Hermanos, si ven que alguien ha caído en algún pecado, ustedes que son espirituales deben ayudarlo a corregirse. Pero háganlo amablemente; y que cada cual tenga mucho cuidado, no suceda que él también sea puesto a prueba”. Gálatas 6:1 (NLT)
Proverbios 12:18 (NLT) dice, “Hay quienes hieren con sus palabras, pero hablan los sabios y dan el alivio”. Es difícil decir la verdad que una persona necesita escuchar, en una forma motivadora y amable. Usualmente, hacemos hincapié en una sola de estas cosas y excluimos la otra. Si sólo somos “muy motivadores y amables”, nuestras palabras carecen de sustancia y terminamos omitiendo decir aquello que los que no están muy firmes necesitan escuchar. Si somos “muy honestos”, la fría verdad de nuestras palabras es tan directa, tan áspera, que no da buenos resultados puesto que hemos sido muy ofensivos.
Todos tenemos “puntos ciegos” en nuestras vidas, y necesitamos la perspectiva de los amigos en nuestra comunidad para que nos ayude a ver mejor. Cuando un amigo dice una palabra difícil, aunque sea dolorosa al principio, al final nos sentimos mejor. Las palabras de los sabios traen la sanidad que necesitamos.
Considera esto desde dos ángulos: desde el que habla la verdad y desde el que la escucha. En lo que se refiere a hablar la verdad, ¿tienes algo difícil que decirle a un amigo, algo que él necesita escuchar? Si es así, pon el asunto delante del Señor, a fin de que recibas la sabiduría para hablar la verdad con gentileza y humildad. Por otro lado, si tú eres quien debe escuchar la verdad, pregúntate: “¿Estoy ignorando una verdad dura que necesito escuchar?
Esto es difícil. La verdadera comunidad no siempre es fácil, pero siempre debe ser honesta.



Últimos Comentarios
RSS