Cerca del final del siglo pasado, el joven Clarence llevó a su novia de paseo cerca del lago para compartir un pic-nic. Él iba vestido con el atuendo típico de la época, con un traje de cuello alto y apretado. Su novia lucía un vestido largo con docenas de fustanes y cargaba una sombrilla. Mientras que Clarence remaba con dificultad bajo el sol, su joven novia, distrutaba del paseo bajo su sombrilla, y se miraba dulce y femenina.
Mientras que él remaba en el bote, se deleitaba en el aroma del perfume que ella llevaba.
A pesar del calor y del sudor en su frente, Clarence estaba hipnotizado con la belleza de su novia cuando la veía sonreír. Finalmente llegaron a su destino, era una pequeña isla en el centro del lago. Clarence jaló el botecito playa adentro y ayudó a su novia a bajarse.
Después de alistar su comida bajo la sombra de un árbol, ella comenzó a hablarle en suaves susurros. A él le encantaba aquella dulce voz, y la escuchaba atentamente.
En eso ella le dijo en voz muy baja: “Clarence mi amor, se te olvidaron los helados.” “¡Los helados!” Refunfuñó Clarence, recordando que ellos habían decidido en llevar helados para el postre. Fue hasta el barco, y remó hacia la orilla del lago. Encontró una tienda de comestibles, compró los helados, regresando hacia en centro del lago otra vez.
Cansado se bajó del barco, y caminó hacia la sombra del árbol.
La jovencita miró los helados, agitó las pestañas de sus grandes ojos azules y ronrroneó: “Mi amor, se te olvidó el sirope de chocolate.”
El amor hace que las personas hagan cosas extrañas. Así que Clarence, regresó al barco, remó y remó, llegó a la orilla del lago, fue a la misma tienda y compró el sirope de chocolate, volvió al barco y comenzó a remar otra vez en la caliente y húmeda tarde. Cuando había remado casi hasta la mitad, se detuvo. Se quedó ahí, sentado el resto de la tarde pensando que debería de existir una major forma para ir y volver.
¡Cuando aquella caliente tarde de verano se había terminado, Clarence Evinrude había inventado el motor fuera de borda!
Antes de que llegue a la conclusion de que esta es una historia ficticia, estudie la historia del motor fuera de borda de Evinrude. En los primeros cuatro meses de la campaña publicitaria de su motor fuera de borda, esta historia se comentaba, como el origen de esta idea. Y por supuesto, Clarence después se casó con la muchacha, que había dejado plantada toda una tarde de verano en la pequeña isla.
La mayoría de los descubrimientos en este mundo, han nacido en momentos de necesidad y problemas. ¿Por qué? Porque hay personas que buscan las oportunidades en la peor de las circunstancias. Cuando tú cultivas la actitud de mirar por oportunidades en momentos de adversidad, tú también puedes encontrar el éxito en la vida.



Esta historia estuvo bueeeeeena… “¿mi amor, te importaria comerte el helado sin sirope? tengo un motor que inventar y mucho calor…”
No, en serio, buenisima reflexion con respecto a la actitud.
Hay un principio que escuché de uno de los pastores en la iglesia, y va algo asi: TU PEOR SUFRIMIENTO PUEDE CONVERTIRSE EN TU MINISTERIO. Creo que también es el tipo de oportunidades que podemos aprovechar!
Anoche mientras hablaba con un muy buen amigo, Dios me habló de algo y aprendí esto:
Tengo que dejar de pensar en lo que yo quiero y empezar a darme cuenta en lo que otros necesitan de mí.
No es nada fácil de hacer, ya que como seres humanos estamos acostumbrados a ser egocentristas, pero si recordamos que LOVE WINS, no será tan difícil.
siempre vamos a tener una oportunidad para hacer algo… verdaderamente Love Wins.
Bueno, que esfuerzo de quedarse en el bote ideando lo del motor, sino aguantarse las ganas del helado con chocolate :)!
Buen comentario… soy nuevo, hola a todos, jejeje… hablen sobre Pablo Olivares… ese man ta loco, pero ke buenisima musica tiene… hasta luego chavos… pilas en la U para los ke estamos y los ke nos… pilas porke es de vital importancia estar en una U…