¿Qué hago?
25 may
En esos días, que de repente te quedás sin nada que hacer, y no se te ocurre que hacer, a veces se te ocurre,
de repente es un buen tiempo para hablar con JC.
Y no está mal. Pero El, que nos creó y se esmeró en hacerlo, no nos hizo en uno de esos tiempos, nos hizo gozándose y lleno de amor.
Procuremos que no lleguemos al momento de decir, cómo no se me ocurre nada más que hacer, voy a hablar con Dios. Demoslé la vuelta y desde que iniciemos nuestro día, hagamos como El, gozémonos en el hecho de que desde que respiramos y abrimos los ojos podes hablarle a JC e involucrarlo en todo lo que hacemos durante el día, siempre amándole a El.

Es una disciplina muy bendecida por Dios!
A Dios le encanta que le hablemos en todo momento!
Me gustó muchísimo esta reflexión. Es como el ejemplo de las piedras y la arena. Si llenamos un recipiente con la arena y después las piedras, las cosas no cabrán. Pero si lo hacemos al revés sí. Siento que es igual. Si llenamos primero nuestro tiempo con estar con el Señor (aun haciendo otras cosas), todo lo demás (la arena) tomará su lugar entre las piedras (tiempo con él).