Al SEÑOR esperé pacientemente,
y El se inclinó a mí y oyó mi clamor.Me sacó del hoyo de la destrucción, del lodo cenagoso;
asentó mis pies sobre una roca y afirmó mis pasos.Puso en mi boca un cántico nuevo, un canto de alabanza a nuestro Dios;
muchos verán esto, y temerán,
y confiarán en el SEÑOR. -Salmos 40:1-3 (La Biblia de las Américas)


Lo que sucede cuando David cae en el pozo de la desesperación es que se quedó tranquilo, se relajo. Y el enemigo le decía !David Hey! ¡Vuélvete loco! Y David le decía: Yo me voy ha quedar aquí tranquilito. Debes aprender ha reaccionar con calma en medio del lodo, espera en Dios pacientemente. Es tiempo de relajarnos en el lodo. David tenía generales, pero no llamo a ninguno de ellos. Tenía familia pero cuando cae tampoco los llamó, tenía muchas mujeres enamoradas de él y no las llamó. Cuando cae en el pozo de la desesperación no llama al banquero ni al amigo, levanta sus ojos y dice desde el pozo: Yo clamé a Jehová, el único que puede oírme en esta situación: La solución de tu vida esta en aquel que se sienta más allá de las nubes y ha inclinado su oído a ti y te dice que quiere sacarte de la desesperación.
¡TU ERES MI SOCORRO, Y MI LIBERTADOR, NO TARDES DIOS MIO! Salmo 40:17