“Los creyentes permanecían constantemente reunidos y compartían entre sí todas las cosas”. Hechos 2:44 (BAD)
Cuando pensamos en servir a otros generosamente, dudo que haya un mejor ejemplo que el de la iglesia primitiva. Si abres tu Biblia y lees todo el capítulo 2 de Hechos, descubrirás que en esa iglesia hubo un espíritu de alegría y unidad. Si alguno tenía una necesidad, los miembros de la iglesia reunían lo que tenían para suplirla.
En cierto momento de la historia, la iglesia cambió, pero la necesidad no. Hoy en día, todavía hay muchas personas que luchan en nuestras iglesias, como las hubo en la iglesia primitiva. Sin embargo, muchas iglesias no usan el mismo método para suplir las necesidades de sus miembros. Mi esperanza es llegar a desarrollar la misma clase de pasión por suplir necesidades, que tenía la iglesia primitiva.
Quizá no puedas ofrecer mucho, pero puedes dar lo que tienes. Por ejemplo, puedes organizar una recaudación de fondos para ayudar a otros a pagar un campamento. Podrías, inclusive, reunir a tus amigos para hacer trabajo voluntario, reparando casas, limpiando, o cuidando los bebés de personas que realmente necesitan esa clase de ayuda.
Cuando piensas en dar generosamente, no te cargues con sentimientos de culpa por no ser capaz de compartir lo que no tienes. En lugar de eso, disfruta marcando una diferencia donde puedes hacerlo. Usa tu mente de manera creativa, para encontrar formas de suplir las necesidades que no puedes suplir financieramente. Extender un cheque puede ser mucho más fácil, pero menos significativo que trabajar para llegar a una meta… aunque extender un cheque para suplir una necesidad, también puede obrar milagros en las vidas de las personas.



Al ser generosos con otros debemos enfocarnos en sus necesidades y no tanto en lo que podemos dar, porque todos tenemos algo que dar. Dios ha puesto algo en nuestras manos que podemos usar para bendecir a otros.
Como aprendí el domingo, Dios nos hace a todos la misma pregunta que le hizo a Moisés en Éxodo 4.2 “¿Qué tienes en la mano?”
Lo que sea que tengamos, sin importar la cantidad o el valor, debemos estar dispuestos a darlo y compatirlo con otros.